Cadena de la Carne Vacuna: GANADO VACUNO

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LA CADENA VACUNA EN LA ARGENTINA

El Contexto La producción de la cadena de la carne bovina y su consumo en el mundo son ámbitos de circulación de bienes de alta tradición cultural. La carne vacuna es la proteína animal más vinculada al desarrollo de la inteligencia del hombre, y estrechamente ligado su consumo a la evolución del PBI en los más diversos rincones de la tierra.

Las cuestiones sanitarias empezaron a tener peso en los flujos comerciales desde la Primera Guerra Mundial (1914-1917) y se profundizan a partir de la Segunda (1939-1945). En este último tramo comienza también el desarrollo de fuertes políticas proteccionistas de Europa, Estados Unidos y Japón.

Ambos factores confluyen a definir la actualidad del mercado internacional como una estructura dominada por los países desarrollados, con restricciones arancelarias y para-arancelarias, en muchos casos cuotificadas y con una línea divisoria entre el circuito aftósico y el no aftósico (con significativas diferencias de precios y calidad).

En 1986, la aparición de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE) en Inglaterra introduce cambios importantes en la conducta de los consumidores locales. El surgimiento de exigencias en materia de calidad y sanidad alimentaria se irradia primero a la Unión Europea y luego hacia el resto del mundo.

Paralelamente, otros factores introducen modificaciones en las formas de producción y comercialización de carnes vacunas en los últimos 20 años. Tales los casos de diferenciación de productos y garantías sanitarias de otras cadenas como la aviar, porcina y ovina; los cambios en las dietas alimentarias centradas en la conservación y mejora de la salud; la expansión del ingreso en los países emergentes (Asia, Oceanía, norte de África y América Latina) posterior a las crisis financieras de la década del 90; y, más recientemente, la leve disminución de los subsidios agrícolas en los Estados Unidos y la Unión Europea de los 27.

La nueva configuración de los mercados de alto valor se establece entonces a partir de la adición de valor, segmentación de mercados y diferenciación de productos, integración y coordinación vertical y horizontal de los agentes de la cadena, cuidado del medio ambiente y avances tecnológicos en procesos y productos.

En el contexto descripto, la Argentina tiene una historia de más de un siglo y medio como productor y abastecedor del mercado mundial, con variaciones trascendentes a lo largo del tiempo. Pero la “carne argentina” es una marca, tanto como el tango, la belleza de sus escenarios turísticos (en plena expansión) y la calidad de sus recursos humanos. Este no es un dato menor ni un comentario sin consecuencias, por el contrario, es una fortaleza que debe guiar las acciones mancomunadas de lo público y de lo privado. Hoy la participación de la Argentina en el mercado internacional no supera el 6%, dato que habla por sí solo del potencial de crecimiento y desafío para la cadena de valor.